La TPLO (osteotomía de nivelación de la meseta tibial) se usa para tratar la ruptura del ligamento cruzado craneal, una de las lesiones de rodilla más comunes en perros. Después de la operación, el hueso necesita varias semanas para consolidar, y lo que hagas en ese tiempo influye mucho en cómo va a quedar la pata.
Cada perro y cada cirugía son distintos. Los tiempos de esta nota son orientativos: siempre manda la indicación del cirujano que operó a tu perro.
Los primeros días: reposo y control del dolor
Las primeras dos semanas son de reposo estricto. Tu perro tiene que estar en un espacio reducido, sin acceso a escaleras, sillones ni camas altas, y salir con correa solo para hacer sus necesidades.
- Dale la medicación exactamente como la indicó el cirujano.
- Revisá la herida todos los días: tiene que estar seca y sin secreción.
- Usá el collar isabelino si te lo indicaron, para que no se lama ni se muerda los puntos.
- Poné alfombras o goma antideslizante en los pisos por donde camina.
En esta etapa la fisioterapia es suave: movilizaciones pasivas de las articulaciones, masaje y técnicas para aliviar el dolor y la inflamación, siempre dentro de lo que el perro tolera.
Semanas 2 a 6: empezar a usar la pata
Una vez que se retiran los puntos, los paseos con correa se van alargando de a poco, unos minutos por vez. El objetivo es que el perro vuelva a apoyar la pata operada y a cargar peso sobre ella.
Muchos perros, aunque ya no les duela, siguen caminando "en tres patas" por costumbre. Ahí la fisioterapia ayuda mucho: con ejercicios de apoyo, de equilibrio y de transferencia de peso le enseñamos a volver a usar la pata.
Semanas 6 a 12: fortalecer
Con el control del cirujano, que suele incluir una radiografía para ver cómo consolida el hueso, se puede aumentar la exigencia. En esta etapa se trabaja la masa muscular que se perdió durante el reposo:
- Paseos más largos y por terrenos variados.
- Subir pendientes suaves.
- Ejercicios de sentarse y pararse, y de equilibrio.
Después de las 12 semanas: volver a la vida normal
Si el cirujano lo autoriza, el perro puede volver de a poco a correr y jugar. La vuelta tiene que ser progresiva: un fin de semana de correr sin control después de meses de reposo es una receta para una lesión nueva.
También conviene cuidar el peso. Cada kilo de más es carga extra para las dos rodillas, y es frecuente que con el tiempo el ligamento de la otra rodilla también se lesione.
Señales de alarma
Consultá enseguida con el cirujano si tu perro:
- Deja de apoyar la pata de golpe, después de haber empezado a hacerlo.
- Tiene la herida roja, hinchada, caliente o con secreción.
- Muestra dolor marcado, no quiere comer o está muy decaído.
Por qué hacer la rehabilitación en casa
Justo en el momento en que tu perro no debería subir al auto ni saltar, tener que trasladarlo a sesiones de fisioterapia es un problema. En casa trabajamos sin traslados, adaptamos los ejercicios a los pisos y escaleras que usa todos los días y te enseñamos qué hacer entre sesiones. Si tu perro se va a operar o ya se operó, conocé cómo es la fisioterapia a domicilio.