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Cómo saber si tu perro tiene dolor articular

Los perros casi nunca se quejan. El dolor articular suele aparecer como pequeños cambios que es fácil confundir con "cosas de la edad".

Por Igduara Gavalo Gomez, médica veterinaria (MN 9144) · 27 de septiembre de 2026 · 2 min de lectura

El dolor en las articulaciones es muy común en perros, sobre todo en los mayores, los de razas grandes y los que tienen sobrepeso. El problema es que avanza de a poco, y cuando la cojera es evidente muchas veces lleva tiempo instalada.

Señales a las que prestar atención

  • Le cuesta levantarse, sobre todo después de dormir o de estar mucho tiempo echado.
  • Duda antes de subir escaleras, saltar al sillón o subir al auto.
  • Camina más rígido al principio del paseo y "se suelta" después de unos minutos.
  • Se cansa antes: se sienta, se queda atrás o quiere volver antes.
  • Cojea de una pata, aunque sea de a ratos o solo después de hacer ejercicio.
  • Se lame una articulación con insistencia.
  • Cambia de carácter: está más irritable, no quiere que lo toquen en ciertas zonas o juega menos.

Causas frecuentes

Detrás de estas señales puede haber distintos problemas, y por eso el primer paso siempre es un diagnóstico:

  • Artrosis, el desgaste de las articulaciones con los años.
  • Displasia de cadera o de codo, más común en algunas razas grandes.
  • Lesiones de ligamento, como la ruptura del ligamento cruzado de la rodilla.
  • Sobrepeso, que agrega carga a todas las articulaciones y empeora cualquiera de los problemas anteriores.

Nunca le des a tu perro analgésicos de uso humano, como ibuprofeno o paracetamol. Pueden ser muy tóxicos para ellos, incluso en dosis chicas.

Qué hacer si notás alguna señal

Pedí una consulta. En la revisación evaluamos cómo camina, qué articulaciones duelen y si hacen falta estudios, como una radiografía. Con el diagnóstico armamos un plan que suele combinar varias cosas:

  • Manejo del dolor con la medicación adecuada.
  • Fisioterapia para mantener la movilidad y fortalecer los músculos que sostienen las articulaciones.
  • Control del peso.
  • Cambios simples en casa: alfombras antideslizantes, rampas y una cama a baja altura.

Pequeños cambios que ayudan desde hoy

Mientras tanto, preferí varios paseos cortos a uno largo, evitá los saltos y las escaleras en lo posible, y cubrí los pisos que resbalan. Son cambios simples que le hacen la vida más fácil a un perro con dolor.

Si tu perro tiene más de 7 u 8 años, conviene hacer controles periódicos aunque no veas nada raro. Muchos de estos problemas se manejan mucho mejor cuando se detectan temprano.

¿Tu perro muestra alguna de estas señales?

Lo evaluamos en casa y te decimos qué le pasa y cómo ayudarlo.

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