Las vacunas preparan al sistema inmune para defenderse de enfermedades graves, algunas de ellas mortales. Cada vacuna necesita varias dosis al principio y refuerzos después, porque la protección no dura para siempre.
Las vacunas de los perros
- Polivalente (también llamada quíntuple o séxtuple, según cuántas enfermedades cubre): protege contra moquillo, parvovirus, hepatitis infecciosa y otras enfermedades. Se empieza entre las 6 y las 8 semanas, con refuerzos cada 3 o 4 semanas hasta alrededor de las 16 semanas.
- Antirrábica: protege contra la rabia. Se aplica desde los 3 meses y se refuerza todos los años.
- Otras vacunas, como la de la tos de las perreras, según el estilo de vida del perro: si va a guarderías, a paseos grupales o a lugares con muchos perros.
Las vacunas de los gatos
- Triple felina: protege contra panleucopenia, rinotraqueítis y calicivirus. Se empieza entre las 8 y las 9 semanas, con un refuerzo 3 o 4 semanas después.
- Antirrábica: igual que en los perros, desde los 3 meses y con refuerzo anual.
- Leucemia felina: se recomienda según el riesgo, sobre todo en gatos que salen o conviven con otros gatos.
En Argentina, la vacuna antirrábica es obligatoria para perros y gatos a partir de los 3 meses, con refuerzo anual.
¿Por qué tantas dosis?
Los cachorros y los gatitos reciben defensas de la madre, pero esas defensas desaparecen en algún momento de sus primeros meses, y no se sabe exactamente cuándo. Por eso se aplican varias dosis: para que alguna llegue en el momento justo y el animal no quede desprotegido.
Mitos frecuentes
"Mi gato no sale, no necesita vacunas"
Algunos virus pueden entrar en la ropa o el calzado, y la antirrábica es obligatoria. El plan de un gato de interior puede ser más acotado, pero no es cero.
"Mi perro es adulto, ya no necesita vacunas"
La protección disminuye con el tiempo. Los refuerzos mantienen las defensas activas durante toda la vida.
"Si se atrasó un refuerzo, hay que empezar todo de nuevo"
No siempre. Depende de la vacuna y del tiempo que pasó. Lo evalúa la veterinaria en cada caso.
Antes y después de vacunar
Solo se vacuna a animales sanos, por eso antes de cada vacuna hay una revisación. Después, es normal que tu mascota esté un poco más tranquila uno o dos días. Si ves vómitos, hinchazón en la cara o dificultad para respirar, consultá enseguida.
Guardá siempre la libreta sanitaria: ahí queda registrado qué vacunas tiene y cuándo le toca el próximo refuerzo. Si querés vacunar a tu mascota sin salir de casa, mirá cómo es la vacunación a domicilio.